¿Dónde y cuándo?

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Me encuentro…, bien… quizás no sepa donde me encuentro, una resaca leve sacude mi cabeza, recuerdo algo, un garito escocés en Sol (Madrid), pintas everywhere, gente brindando por no-se-que, secundario.

Hoy vengo a hablar del arte de la improvisación, algo que bueno… digamos que se esta perdiendo,  las noches de bohemia no se alimentan solas, mi doctor hace tiempo que me recetó cierto fármaco, se llama impulsividad, viene en pequeñas dosis, hay que leer bien el prospecto, ¡engancha!

Lo realmente bueno de ser impulsivo es que los finales no están escritos, las noches no tienen punto final, la vida por un momento deja de estar escrita.

Estoy ante la tesitura de perder, bueno perder…, alejarme de uno de mis mejores hombres, uno de esos, que me aporta, que me inspira, que me hace ser mejor,  por mucho que quieras…, llega un momento que los caminos se separan, ha sido,  es y será mi compañero de noches canallas, la Janis Joplin de las grandes noches, el genio de la lámpara, quizás me sienta precisamente así, como Aladdin, cuando consume sus dos deseos y con el tercero le da la libertad al genio.

Tengo claro que lo único que cambiará será el escenario, cambiaremos nuestra posada habitual por un WhiskyBar de Glasgow, hoy es su último concierto, en esta, nuestra urbe, de la que hicimos grandes gestas, de la que sacamos oro cuando había cobre, de la que sacamos el viejo rock de las calles plagadas de pop barato, el sombrero no estuvo de más, la excentricidad hecha hombre y sobre todo… educadamente canallas.

Él dio el punto hipster a mi vida, plagada de standards clásicos, eso es algo que agradezco, porque me hizo poner la sartén a fuego lento, sin prisas, sacando cada jugo, cada esencia, cada matiz, cada aroma.

Yo creo que le aporté cierta malicia, necesaria también, el rito satánico por excelencia, simplemente fue un pacto silencioso entre caballeros, intercambiamos los bares de James Bond por los de los de Bob Dylan, el restaurante de los hermanos Roca por los de Hemingway, la mente de Jep Gambardella por la de Richard Phillips Feynman (salvando las distancias) tu ya me entiendes.

Pero bueno. No hemos venido aquí a despedirnos, eso creo que nunca fue con nosotros. Venimos a quedar, a quedar en otro lugar, no te escribiré un whatsapp,  si una carta, una lacrada, con un sello sacado del Reform Club de Londres.

Es más pongo fecha. Noviembre 6- 2015 , lugar, Leicester Square, London.

 

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