With a dance nº1

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Telegram: Ander acabo de coger mi vuelo a Londres

Así comienza mi historia. Una más, aunque no cualquier otra dentro de la que quizás sea la capital Europea que más veces he visitado junto a Paris. El mensaje del anfitrión fue claro: Prepárate para un fin de semana algo excéntrico.

Tenía un vuelo de última hora al aeropuerto de Stansted. Aterricé en Londres con un hype ligeramente calmado. Una vez allí cogí un tren a la estación de Liverpool. En teoría me venían a buscar, no fue así. Aún guardo la teoría de que mi anfitrión estaba cazando Pokemon por Hyde Park. Uber en mano pronto llegue a la que quizás sea mi nueva embajada en la ciudad de su majestad.

Saludos y presentaciones se intercambiaron entre regalos y anécdotas. Dada la hora dio tiempo a poco más.

Sábado. Me dispongo a levantar a mi amigo con la danza de Butufi –si me lo he inventado–  entre sábanas y bostezos consigo que se levante. Entonces comienza un día para el recuerdo. Comenzamos con un paseo de unos 4 kms –aprox– hasta una tienda donde vendían “Extracto de Fluido de Buchu” – esto es cierto – de aquí nos dirigimos hasta Dunhill , una maravillosa tienda de caballero cuya particularidad era que disponía de barbería y spa al servicio de sus clientes.

Una vez fuera caminamos hasta Chiltern Street donde la ya más que mítica cafetería Monocle nos aguardaba junto a una serie de fascinantes tiendas que acompañan a la calle en ambas direcciones. Cadenheads Whisky Shop, Trunk Labs, Sunspel y un largo etc. Terminamos la ruta en el Chiltern FireHouse con chimenea de fondo y Dylan amenizando la mañana. Lugar recomendable para comer y beber. Dado que el restaurante estaba lleno buscamos una alternativa sencilla y cercana. Acabamos en un pseudo italiano comiendo pasta de sobre. Aunque debo decir que tenían una salsa de cortesía para untar con zanahorias bastante rica.

Estómago saciado caminamos hasta una tienda de Aesop a mirar las últimas novedades de la marca. El problema vino después cuando mi amigo me llevó a The Conran Shop. Una tienda de productos de diseño que podría ser la perdición de cualquier amante de las cosas bien hechas.

No habían dado las seis de la tarde y ya había perdido la cuenta de la de cosas que habíamos hecho. Al terminar de trastear en Conran nos fuimos a tomar algo a la cafetería Burberry.

Se acercaban las ocho de la tarde. No recuerdo como, cuando me quise dar cuenta estaba en The House of Saint Barnabas. Un members club con esencia solidaria y aires contemporáneos. Negroni en mano tuvimos una conversación sobre caca. Sí amigos, unos días reflexionamos sobre el colisionador de hadrones y otros días hablamos de mierda. Es lo que hay. Supongo que ahí reside la magia. Como de clubs parecía que iba la tarde nos dirigimos a The Library, otro members club, este con una estética mucho más moderna.

Una vez tachamos a los alevines de la lista, nos propusimos dar una vuelta por Pall Mall. Aquí amigos se encuentran los clubs de primera división.

Divagando con la frase “algún día entraremos” respondí a mi amigo : ¿Y por qué no hoy?

Bastó un no hay cojones para entrar por la puerta del Royal Automobile Club. Mi amigo es un tipo prudente y me espero en la puerta. Una vez dentro di un ligero paseo por los aposentos principales del club. En las inmediaciones del gran salón un tipo de seguridad sostenía una postura férrea junto a la puerta que daba acceso a uno de los salones principales. Aquel tipo me vio, en ese momento me hice el sueco. En mi cabeza resonaba un : ¡Te van a pillar!

En ese momento y como si de una película de James Bond se tratase ví un cuadro con la foto de un tipo llamado Guillermo, en el cuadro decía: Empleado del año 2016. En ese preciso instante se me iluminó la bombilla. Me aproxime a la puerta y el tipo de seguridad con una sutil educación británica me dijo: No me suena su cara ¿Es usted miembro del club?. Mi respuesta: No, soy amigo de Guillermo he venido a darle una sorpresa.

El tipo de seguridad frunció el ceño, me miro a los ojos, le aguante la mirada y me dijo: No se si esta Guillermo ahora pero pase si quiere a buscarle. No lo podía creer. Me acababa de dar acceso a uno de los clubs más exclusivos de Pall Mall. Una vez dentro saqué varias fotos. Le pedí a un tipo con cara de tener 17 sirvientes en casa que me sacara una foto, accedió a regañadientes. Pruebas en mano salí rápidamente del club, en la puerta me esperaba mi amigo. Su cara al verme intuía que me habían echado, no más lejos de la realidad saqué mi iPhone con la prueba del delito. Bastó un : “Estoy muy orgulloso de ti” para alimentar mi ego . Con el día a punto de terminar fuimos a cenar al nuevo StreetXO. Nos metimos media carta y un par de cocktails. Disfrutamos de un menú bajo recomendación del amigo Johny. Johny es el afable tipo con cresta kilométrica pintada de rojo.

Con más acciones que Jack Bauer en 24 acabamos en The Scotch of St. James. Aquella noche había una fiesta de la London Fashion Week con Adriana Lima pululando por allí. De esta forma terminamos un sábado para enmarcar.

El domingo se presentaba tímido. Me recordó a aquel jugador que espera en el banquillo viendo pasar al delantero titular. Me despertaron con una danza similar a la mía del Sábado  a modo de venganza.De forma express acudimos a devorar una hamburguesa al Shake Shack.

Más tarde Kioskcafe sirvió para hacer la digestión. El resto del día eche una siesta de esas largas. Cuando me desperté dí un paseo en solitario escuchando música bordeando las orillas del Támesis. Acabe en el American Bar del Savoy tomando un Abbey Road cocktail inspirado en la famosa casa discográfica. Allí me volví a reunir con Ander para firmar un final a la altura del fin de semana.

El lunes comimos en St John Bread & Wine. Nos reunimos allí con el amigo Alfonso que ahora está repartiendo sonrisas en The Natural Philosopher. Por último me auto regale un paraguas de London Undercover con el mango en forma de pato. Decidí bautizarlo como Foiesdruval. Mientras volvía al aeropuerto me dio tiempo a reflexionar y a valorar un fin de semana de los que dan para post en este cajón desastre.

Solo me queda decir:

Disfrutar de la vida es importante pero sin tomársela demasiado en serio.

Gracias.

 

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