MR OK VOL II

Buscar un brindis sincero no suele ser tarea fácil. Corren tiempos donde el entendimiento donde el diálogo están en el banquillo con el resto de los reservas.

MR OK se mantiene al margen de su domum desde la trinchera británica. Viendo desde su telescopio toda la jugada con cierto anhelo. MR OK recorre las calles de un Londres desgastado por el paso de la vida, vibrante en esencia pero con algo de roña en la superficie. Entendemos la gran ciudad como un lugar para dar rienda a tus inspiraciones, no obstante los juegos de trileros ya no tienen demasiado sentido.

MR OK llegó con un plan, no obstante, aunque las reglas del juego puedan cambiar de forma repentina él se adapta como buen actor de la vida improvisada.

Fair Play como bandera y sentido común en la maleta. MR OK hace tiempo que dejó las balas de fogueo, procura pasar desapercibido entre libros y canciones.

MR OK es el anfitrión perfecto. Un libro, como no podía ser de otra forma. Un libro con historias de barba y navaja con una de las mejores colecciones de fotos de barbudos que he visto hasta la fecha.

MR OK y un servidor utilizamos un par de mañanas para cubrir nuestros quehaceres. Después había demasiados asuntos pendientes, volver a The Conran Shop era más que obligado. Me fascina esta tienda y me inspira.

Compartí con MR OK tarde de museo en el Tate Modern. Copas y lasañas coreanas en el StreetXO de MayFair o cena improvisada en el Eneko at One Aldwych.

Sinceramente lo que siempre me ha gustado de Londres es la capacidad que genera para una espera entretenida. Quedé con MR OK en el Kingsman de Savile-Row y no, no había otro posible sitio para que un individuo como MR OK y yo quedasemos.

Le esperé tomando un Basil leonides de la colección ART DECO del American Bar del Savoy.

Como de bebidas interesantes iba la espera me acerque hasta Berry Bros. & Rudd a catar vinos franceses con mi tarjeta de socio. Cuando me quise dar cuenta faltaban diez minutos para nuestro encuentro y estaba sin batería en el móvil. Nuestra puntualidad salvo la situación. Solo con MR OK puedo quedar sin llevar hora encima.

Una vez nos encontramos decidimos refugiarnos en el Claridges. Allí conocimos a un tipo curioso, con aspecto refinado y varias pintas de cerveza encima, definitivamente no le pegaba beber pintas. Estuvimos un rato divagando – como nos gusta a nosotros – sobre si aquel señor sería dueño del hotel o de medio Londres.

Sin duda con MR OK  el tiempo es de calidad , siempre con aporte y retrospectiva. Tiempo de reflexión y enriquecimiento espiritual.

Se que ahora mismo estarás pensando en la pomposidad de mis letras aunque también se otra cosa: 

Admitámoslo, que sería de este mundo sin el viejo Jon Maza…

Nos vemos pronto hermano.

 

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